Pablo Gaytán Santiago[1]

El Complejo Cultural Chapultepec después de tantas ilegalidades insostenibles, da paso a malabares burocráticos mediante la fusión de obras culturales con obras de movilidad urbana. La transposición de funciones de la Secretaría de Cultura hacia la Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México sigue en desorden, pues desde el inicio, el proyecto fue concebido con bases conceptuales desintegradas, lo cual ha creado tanta confusión que, hasta el momento, los funcionarios no pueden explicar.

Las palabras de Marina Núñez Bespalova, subsecretaria de Desarrollo Cultural de la Secretaría de Cultura confirman esta confusión cuando el pasado 21 de diciembre, en reunión virtual con el Frente Ciudadano en Defensa y Mejora de Chapultepec se refirió a que las cuestiones relacionadas con los proyectos del “Puente Flotante” y el Deprimido de cuatro kilómetros sobre la Avenida Constituyentes serían explicadas más adelante por Jesús Antonio Esteva actual secretario de Obras y Servicios de la Ciudad de México.

La subsecretaria Núñez Bespalova desconoce, según sus palabras, el proyecto de movilidad que atravesará e impactará ambientalmente las tres secciones existentes del Bosque de Chapultepec, quien, a ciegas, ejercerá un presupuesto de un proyecto que parece no conocer. La confusión y fusión de funciones ha despojado de presupuesto a muchos proyectos artísticos y culturales mediante la desviación del 25 por ciento de recursos destinados a la cultura, mismos que serán ejercidos para la realización de obras de desarrollo urbano.

Mientras el Deprimido Constituyentes tiene programado 2, 200 mdp, es decir, el 67% del Proyecto Chapultepec (3, 508 mdp), los artistas no paran de sufrir ante sus condiciones precarias. Significa que los recursos destinados a los programas culturales serán usados para una eco-devastadora obra de movilidad que favorecerá a las inmobiliarias españolas, y con ello celebrar los quinientos años de conquista y fundación de la Ciudad de México. Se sabe que la constructora española BOVIS, será la gran beneficiaria de esta obra, y que el ingeniero Raúl Berarducci quien es socio de BOVIS, es miembro del Taller Chapultepec[2] que coordina el C. Gabriel Orozco, lo que evidencia un conflicto de intereses tanto del socio de BOVIS como del proveedor Gabriel Orozco[3].

La cuestión se agrava si reflexionamos sobre el significado del desvío de recursos de cultura a Obras Públicas de la Ciudad de México; pues, junto a la tendiente depredación del bosque de Chapultepec, estamos frente al evidente hecho de que los artistas, bailarines, cineastas, artistas plásticos, diseñadores y músicos con los recursos desviados estarán financiando el Deprimido Constituyentes. Las cifras son elocuentes, los 118 millones restantes del presupuesto asignado a lo que podríamos llamar la subsecretaría de obras del Complejo Cultural Chapultepec, 97 millones, 619 mil pesos serán asignados al precarizado programa de Cultura Comunitaria. Por este desvío de presupuesto,  el INAH obtuvo un recorte de 98 millones y el INBAL de 53 millones, cifras que contradicen la supuesta preocupación de la secretaria de cultura por cuidar y enaltecer el patrimonio cultural e histórico del país.

Y las contradicciones continúan, ya que, para justificar los proyectos, la subsecretaria Núñez afirma que el PARCUR (Parque de diversiones de Culturas Urbanas) es una demanda de jóvenes artistas urbanos. Entonces, si es cierto que están atendiendo demandas, por qué no se contemplan aquellas dirigidas a la defensa del Jardín Botánico y la cancelación del Pabellón Contemporáneo Mexicano “Gabriel Orozco”, que una y otra vez, han sido expresadas publica y virtualmente en reuniones con las autoridades por artistas, vecinos y ciudadanos. Tanto Marina Núñez como Alejandra Frausto se niegan a considerar los reclamos ciudadanos a pesar del evidente conflicto de intereses mantenidos entre Gabriel Orozco, la Galería Kurimanzutto y la desarrolladora BOVIS.

El proyecto Complejo Cultural Chapultepec se administra como una empresa inmobiliaria y desarrolladora de proyectos urbanos donde dominan los intereses empresariales que traerán como consecuencia la privatización del espacio público y la depredación del Bosque de Chapultepec.

A pesar de los oídos sordos y la soberbia del artista neoliberal Gabriel Orozco, los ciudadanos y vecinos adyacentes, colindantes y de la ciudad, insistimos en nuestra demanda de legalidad y contra la evidente #OrozkorrupcionInmobiliaria del Complejo Cultural Chapultepec. El Frente ciudadano seguirá insistiendo por la defensa y el mejoramiento ambiental de las tres secciones existentes del Bosque de Chapultepec.

[1] Dr. En Ciencias Sociales, urbanista, creactivista e integrante del Frente Ciudadano en Defensa y Mejora del Bosque de Chapultepec.

[2] https://chapultepec.cultura.gob.mx/directorio/ Es importante anotar a los lectores que recientemente el estatus de Raúl Berarducci transitó de ser miembro del Taller Chapultepec a “asesor”, después de que dimos a conocer que el mencionado ingeniero es socio de BOVIS. Aún así, el conflicto de intereses sigue vigente, así como sus consecuencias inmobiliarias.

[3]Ver https://www.elsoldemexico.com.mx/metropoli/cdmx/asesor-de-orozco-en-chapultepec-es-accionista-de-inmobiliaria-bovis-6191564.html?fbclid=IwAR2vBBMeZXRY0a5Qov-uFompAm-pA0A7kY1UCICxPiWeEVaUHBJ4R_L9GsQ