Pablo Gaytán Santiago

Mientras observo entre los nubarrones contaminantes el paisaje de una Ciudad de México en plena transformación, debido a la emergencia de torres corporativas construidas sobre el despojo y la vida de sus habitantes constato que el capital especulativo y sus escuderos siguen conquistando nuestra novísima urbe, grieta tras grieta, hundimiento tras hundimiento, despojo tras despojo. La ciudad sigue en disputa.

Entre el paisaje nublado destaca la secretamente inaugurada Torre Chapultepec UNO, la cual sintetiza de acuerdo a mis indagaciones no solo una forma de pensar sino también un modelo de ciudad que sigue en marcha; la ciudad compacta. Ubicada en Avenida Reforma No. 509, el monstruo fue edificado entre sismos, descubrimiento de fallas a unos pasos de sus cimientos, succionando el agua que le hace falta a los antiguos vecinos de las colonias  Cuauhtémoc y Juárez y entre las transiciones de los gobiernos federal y local. A pesar de todo ello o aprovechando tales situaciones el capital financiero ha entrado en funciones desde el pasado primero de enero. Lo cierto es que los inversionistas fueron KMD (Koshen Maguen David, capital libanés), Ther Rotz-Varton Hotel Company, Codwell Banker Comercial–CBC-(E.U.), Constructora Bovis (España), Desarrollado por T69, integrado por Arquitectoma y Marca del arquitecto Francisco Martín del Campo. El proyecto arquitectónico es del Taller G-KMD Ameritecs. Un conjunto de empresas que han recibido el apoyo desmedido de los gobiernos de la ciudad desde hace casi veinte años[1]. Integran el Cartel inmobiliario que promueve desde hace veinte años la centralidad metropolitana y por lo tanto el blanqueamiento por despojo  de la Ciudad de México.

Los urbanitas podemos testimoniar que este tipo de proyectos siguen edificándose  en diversas zonas de la ciudad, violando todo tipo de leyes y corrompiendo a funcionarios, sino es así, ¿cómo es posible explicar que las construcciones prosigan con todos sus efectos patrimoniales, urbanos, sociales y psicológicos sobre los vecinos inmediatos a cada obra?. El modelo mercantil de ciudad sigue avanzando pese a nuestras contrariedades y protestas.

Más allá de lo evidente, lo cierto es que observamos un hiato entre esta agresiva realidad y la nueva política urbana de las actuales autoridades de la ciudad. Podemos reconocer que su política de contención –congelación de proyectos inmobiliarios, auditoria que no moratoria de los proyectos inmobiliarios, así como la anulación de los polígonos de actuación por SEDUVI- son loables, pero no atacan el origen de la depredación y despojo urbanos. Ya que mientras esto ocurre en una institución en proceso de desaparición, al mismo tiempo otras instancias del mismo gobierno –Secretarías de Obras y Movilidad- ya ejecutan un proyecto de ciudad que no nos han comunicado a los urbanitas. Me refiero particularmente a los Proyectos de Rescate  Urbano -obsérvese el lenguaje innovador; regeneración urbana, sustentabilidad, empoderar, resiliencia -, entre los cuales están el Polígono B del Centro Histórico, Avenida Chapultepec, la continuación del CETRAM Tacubaya, de este último el grupo ADO es el directamente beneficiado, la Zona de Hospitales en Tlalpan, la cual es una herencia de las famosas ZODES impulsadas primero por Marcelo Ebrard y posteriormente por Miguel Ángel Mancera, así como el renacimiento de la Zona Industrial Vallejo, un viejo sueño de los dos mencionados jefes de gobierno. Al respecto podríamos preguntar a la nueva administración cual es la diferencia entre los proyectos de las pasadas administraciones y la actual, y sí los constantes desalojos en estas zonas, los desplazamientos de familias de la calle del espacio público en las alcaldías de la Cuahutémoc e Hidalgo, la reclasificación del predial. La no revisión de los permisos a los proyectos de hoteles y conjuntos habitacionales en la zona de hospitales y sobre el periférico, entre Avenida Insurgentes y la Glorieta Vaqueritos tienen que ver con esta continuidad de los proyectos de rescate urbano. Así como las obvias consecuencias de los proyectos de vialidad y movilidad conectados al sistema aeropuertario en ciernes –integrado por la modernización de actual AICDMX-Santa Lucía-Toluca-, que formara una red de movilidad metropolitana con Avenida Chapultepec, CETRAM Tacubaya, Observatorio y el Tren Interurbano a Toluca. Hacía el Oriente el periférico a partir de Cuemanco y la conexión con el Eje 6, hasta el puente de Muyuguarda –proyectos en donde se da prioridad a la movilidad en autos-. Como toda obra pública, estas impactan e impactaran la vida y patrimonio de los habitantes que se asientan en el territorio por donde se realizaran los nuevos proyectos del gobierno y de las inmobiliarias.

A la política de contención de SEDUVI y la continuidad y planeación de nuevas obras de vialidad y movilidad, podemos sumar un tercer factor que tiende a la continuidad del despojo territorial en nuestra ciudad, me refiero a la falta de un marco legal institucional, ya que mientras las obras privadas y oficiales prosiguen, de manera lenta y de acuerdo a los tiempos políticos sistémicos, el cronograma del diseño y aprobación de la Ley de Planeación y Desarrollo Urbano  y de la creación del Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva que sustituirán las actuales instituciones, nos plantea que entre febrero de este año y octubre del 2020 tendremos un marco regulatorio y una institución que con sus funcionarios podrán poner fin a la actual regulación para una ciudad innovadora, y sustentable. En casi dos años, si es que otra cosa no sucede, en una especie de tierra de nadie y libre juego de fuerzas sociales urbanitas definirán el rumbo de una ciudad sin proyecto de ciudad.

Así, los pocos urbanitas en proceso de organización de repente no ampliamos nuestra visión para preguntar ¿cuál es el proyecto de ciudad que proponemos ?, ¿qué ciudad deseamos?, ¿cuál es la política que debemos hacer en este tiempo del libre juego de fuerzas?, ¿qué métodos de lucha utilizaremos? Son preguntas y respuestas que solo colectivamente podremos contestar para actuar en consecuencia y así construir la ciudad que deseamos.

El libre juego de fuerzas ya está allí. Entre estas podemos ubicar a las inmobiliarias, quienes en un proceso de recomposición y adaptación a las actuales circunstancias, ya están innovando su intervención sobre el territorio. Al menos así deberíamos de tomar la iniciativa recién visibilizada por parte de un renacido cartel inmobiliario autollamado desarrolloconfiable.mx, integrado entre otros por Quiero Casa, Qaya, Reurbano, Quintanilla Arquitectos, Oyameles Kapital y Abre Promotora Inmobiliaria, las cuales con un grupo de asesores que se presentan como “activistas” urbanos, están trabajando para informar, participar y evaluar los proyectos de estas empresas, claro, dicen que con la participación de los habitantes, vecinos y activistas, bajo la consigna de ganar, ganar. Una propuesta evidentemente mercantil, y que esta siendo promovida no solo con las alcaldías y el gobierno de la Ciudad de México, sino también con activistas visibles.

Esta iniciativa es el síntoma de la nueva forma con la cual pretenden mediar y contener los movimientos que se oponen a la construcción de megaproyectos. También es un síntoma de cambio de estrategias pero no de mentalidad y de modelo de ciudad.

Frente a estos retos, que implican participar colectiva y coordinadamente para crear nuestra propia información para construir argumentos frente al Gobierno de la Ciudad y el cartel inmobiliario y sus escuderos, es necesario desplegar nuestra creatividad colectiva para configurar un modelo de ciudad que deseamos, así como reapropiarnos de nuestros territorios, primero orientando desde nuestra perspectiva la creación de las leyes de desarrollo urbano y el instituto de planeación y particularmente aprovechar el espacio y tiempo vacíos debido a la construcción de la nueva institucionalidad urbana, espacio que las inmobiliarias ya están aprovechando. Actuar frente a estos retos merece un debate y acciones colectivas, ya que esta en juego un modelo de ciudad y una mentalidad mercantil que debemos combatir. En la transición urbana el cartel y el Estado inmobiliarios pueden ganarnos la partida, no lo permitamos.


[1] El arquitecto de Chapultepec Uno, fue Francisco Martín del Campo, quien ha participado en el Proyecto arquitectónico de Garden Santa Fe, ubicado en Guillermo González Camarena, Santa Fe, construido en 2011-2014( Entre los gobiernos de Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera), fue realizado a través de Arquitectoma asociada a COPRI-. Asimismo el mencionado arquitecto fue presidente de la asociación de colonos de Santa Fe de 2010 a 2012( Gobierno de Marcelo Ebrard). En el 2008 construyó el estacionamiento subterráneo de Santa Fe (gobiernos de AMLO- Marcelo Ebrard). Ha trabajado de la mano con CAABSA y COPRI, las cuales se fusionaron en el 2015. CAABSA junto con ATCO y OHL construyeron la Supervía Poniente(gobierno de Marcelo Ebrard). Asimismo construyó la sede de la Fundación Elena Poniatswka, su madrina. Como filántropo apoya a Casa Alianza, fundación de apoyo a los niños en situación de calle.