Pablo Gaytán Santiago[1]

Base conceptual del OrozkoPark

Desde el título “Avances de la Propuesta Conceptual para el Plan Maestro del Bosque de Chapultepec”, el proveedor Gabriel Orozco encubre el incumplimiento de sus actividades comprometidas en el Convenio Marco SC/OSEC/CMARCO/01940/19 firmado con la Secretaría de Cultura Federal. El Plan Maestro que se comprometió entregar junto con la actualización del Programa de Manejo del Bosque de Chapultepec el pasado 7 de noviembre sólo se quedó en “avances” conceptuales, no obstante, el gobierno de la Ciudad de México sigue licitando obras ilegales para concretar el gran parque de diversiones en las tres secciones de Chapultepec.

La propuesta “conceptual” que originalmente fue denominada Complejo Cultural Chapultepec esta degradada en términos de contenido, metodología, recursos e investigación, pues el proveedor del gobierno federal que en este caso es un artista visual ofrece a los ciudadanos se quedó en “avances”. Una propuesta que a todas lucen carece de sincronización con el paisaje urbano y con una la realidad que demanda el cuidado del bosque para que los 20 millones de usuarios que visitan anualmente el bosque se ejerciten, alimenten su espíritu y disfruten con amigos y familiares.

El costo cargado a los contribuyentes para los “avances” fue de $265 MDP distribuidos entre los arquitectos Benjamín Romano, el Ingeniero Raúl Berarducci, la consultoría IDOM, Frida Escobedo, Rozana Montiel, Mauricio Rocha, Homero Fernández (administrador del negocio), entre otros 62 “especialistas con los que se rodeo” que nunca nombra.

Si la “propuesta conceptual” de Orozco y sus amigos fue el traslado gráfico de una idea que ellos tienen sobre un territorio desconocido porque no es visto como un espacio público e ignoran los usos y actividades de los usuarios; de las familias de la periferia que lo visitan; de la apropiación cotidiana de vecinos y colonias adyacentes. Por ello, en los “avances” se observa una pobre argumentación del grupo de especialistas del Taller Chapultepec que evidencia su interés por integrar sus negocios dentro del Complejo Cultural Chapultepec dirigido a los “públicos” que a ellos interesa: consumidores de entretenimiento y usuarios del divertimento de las ferias y bienales de arte contemporáneo.

El barco de la imaginación de Orozco y amigos se ha perdido en el bosque de Chapultepec. Desconocen el territorio físico, pues una cuestión es realizar un ejercicio scanscape como proveedor de servicios y otro el recorrido vital, lúdico, memorioso de la gran diversidad de los usuarios y visitantes del Bosque. Orozco y sus amigos centran su mirada solo para el turismo global del arte contemporáneo sin incluir a otros sectores de bajos recurso que visitan el bosque ni consideran a los comerciantes y artistas callejeros que han ocupado el espacio por años para su sobrevivencia material. La mirada conceptual de Orozco es colonizadora.

En su representación del bosque, cuadricula los senderos creados por las caminatas de usuarios hacia los pabellones de sus amigos en un empeño tecnocrático de orden y como una forma estriada de imponer su deseo unipersonal. Orozco en una falsa palabrería dice que el “agua es su hilo conductor”, pero en los croquis y mapas expuestos son inexistente, no porque las corrientes, las fuentes, los escurrimientos y ríos no hayan existido sino porque simplemente están entubados. Es un empeño de “reinventar” los inexistente con fines mercantiles.

Orozco remarca la necesidad de eliminar las conectividades peatonales existentes para transitar de la primera a la segunda sección del bosque, mismas que podrían ser intervenidas y ampliadas sin necesidad de gastar $226 MDP en un “puente flotante”. Por la cabeza de Orozco no cabe imaginar a una familia proletaria formada por madre, padre, abuela, tres hijos, cinco nietos que obvio no llegarán a la segunda sección del bosque porque el tiempo solo alcanzará para visitar el zoológico y el lago; el jardín botánico y el Castillo de Chapultepec. Y aunque se coloquen 9.8 kilómetros de autobuses eléctricos a lo largo de las planeadas cuatro secciones del bosque, es irracional que una familia haga ese trayecto con las energías desgastadas, pocos recursos y malhumorados.

La realidad no es así. Introducir autobuses eléctricos significaría invadir áreas verdes. Lo evidente es que esos autobuses tienen que ver con concesiones a empresas privadas desde su construcción hasta su administración cotidiana. Cabe preguntar ¿Si tiene que ver Raúl Berarducci de BOVIS, quien ahora es presentado por Orozco como “especialista” en movilidad? ¿Tiene que ver con el metrobús y el deprimido en Avenida Constituyentes pensados precisamente para el turismo global de las industrias culturales? ¿Tienen que ver negocios que se colocarán en las cuatro secciones del bosque? ¿Técnicamente los autobuses eléctricos podrán subir las pendientes de las cuatro secciones? Lo que menos importa en este proyecto es la naturaleza.

Parque de Diversiones OrozkoPark

En los avances del plan de negocios de Orozco, está el mapa satelital titulado incongruentemente “Plan Maestro”, con la idea de representar visual y conceptualmente un plan para impulsar los pabellones de los integrantes del Taller Chapultepec. En los croquis y mapas Orozco marca en color amarillo: el Pabellón Contemporáneo Mexicano situado sobre el Jardín Botánico y el Cubo Acústico en la hondonada –Esquina de Reforma y Chivatito-, ambas intervenciones urbanas en la primera sección. En la segunda sección marca El Centro Cultural Ambiental, cuyo concurso seguramente ganará uno de sus amigos dada la propia composición del jurado.

En la tercera sección remarca las ruinas del Atlantis, el Rollo, el Teatro al aire libre Cri Cri en donde se instalará el Pabellón de las Culturas Urbanas o PARCUR, éste último a cargo de su amiga Frida Escobedo sin haber sido legalmente licitada por la Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México. El mapa confirma el CONCEPTO DE PARQUE DE DIVERSIÓN edificado sobre las ruinas del Rollo y Atlantis a partir del 14 de diciembre. Tendrá skatepark, muro para escalar, cafetería, comedores, piscina, bowl, La Ola para hacer ferias, tianguis y eventos musicales masivos y oficinas administrativas. En el Parque Clausell se realizarán intervenciones viales, plazas comerciales, vestíbulos, miradores comerciales, accesos a escalinatas y una plaza en el Helipuerto, todas ellas, obras que serán realizadas por constructoras de las cuales se publicarán los nombres el próximo 10 de diciembre. La empresa Mota Engil, México/Thor urbano Capital S.A. de C.V. construirá la nueva Feria de Chapultepec bajo el nombre de Aztlán ahora bajo el concepto de Parque de Diversiones, con un teatro, atracciones mecánicas, interactivas, tiendas y centro comercial de souvenirs. Un proyecto folcklórico para públicos en busca de un nuevo Disney.

En la inexistente Cuarta Sección, el proveedor Orozco y el Taller Chapultepec proyectan un Cluster de pabellones tipo industria cultural en lo que es actualmente el Campo Militar F1 donde existen conjuntos residenciales y Unidades habitacionales de las familias de militares. Ahí se instalará la CINETECA NACIONAL cuyo responsable es Mauricio Rocha Iturbide y la Bodega Nacional de Arte delegada a Rozana Montiel, ambos amigos de Orozco.

Para que se entienda. La ruta de los autobuses eléctricos que destaca en el mapa satelital será para dar servicio básicamente a los asistentes de los Pabellones y Parque de Diversiones donde se realizarán ferias y bienales de arte, se venderán productos y se darán concesiones a empresas amigas. Efectivamente, hay una lógica de la conectividad para los Pabellones y Parques pensados como un plan de negocios de las industrias culturales. Plan de negocios del Cartel del Arte Contemporáneo (CACO), empresas constructoras amigas y concesionarios afines para administrar el OrozkoPark.

El “geocaco” lleva a Orozco a plantear reforestación e “islas de fertilidad” en lugares donde no existen condiciones naturales para hacerlo. El verde no es un color artificial que a fuerza de deseo del proveedor se convertirá en una exuberancia productora de oxigeno. Se expondrá a incendios en tiempos de estiaje. Hay una transposición conceptual en tiempos post-neoliberales. Claro que esos ejercicios los podemos hacer en nuestra imaginación, pero no en la tierra de un espacio público ni con recursos públicos.

Otras representaciones visuales absurdas se ubican en el demencial túnel que pretende conectar la Tercera Sección del Bosque con la inexistente Cuarta Sección. Con un lápiz de color se pueden imaginar muchas, muchas situaciones, conexiones, calzada flotantes y deprimidos enormes, pero, hacerlo sobre el territorio de lo social es otra cosa El territorio habitado existente impide cualquier posibilidad de imaginación individual que un proveedor mercantil pueda tener. Es un espacio colectivo donde se vive y se hace territorio. En el territorio urbano, juegan muchas fuerzas colectivas, habitantes, clases, intereses que proponen y deciden, ahí donde lo social y cultural emerge con toda su fuerza. Detrás de la representación yacen los vecinos, ciudadanos, vendedores ambulantes, inmobiliarias, profesionistas, medios y el conjunto de una sociedad que remarca la territorialidad. Es la invención colectiva que detiene la imaginación comercial del proveedor global llamado Gabriel Orozco.

Por ello, la propuesta conceptual individual y de un grupo de amigos encuentra sus límites y entregan titubeantes avances ante la necesaria construcción de un Plan Maestro que incluya planes de ejecución, presupuestos, estudios costo-beneficio, recursos, licitaciones, convocatorias, entre otros elementos y otras formas de representación.

Los ciudadanos, vecinos y usuarios que mantienen y dan sentido al Bosque de Chapultepec están frente a la retórica del vacío de Orozco el proveedor y sus amigos, ya que piensan realizar una “obra de arte” sobre el espacio público del bosque sin responder a los requerimientos de la ciudadanía. Sí, la obra pública exige fiscal y jurídicamente un Plan Maestro y Programa de Manejo en cualquier desarrollo urbano que signifique transformar y adaptar a las exigencias el cuidado del medio ambiente y en este caso del bosque como área de valor ambiental. Son los limites que los vecinos atribuyen para el necesario equilibrio y simbiosis con la naturaleza.

Sin Programa de Manejo toda obra dentro del Bosque de Chapultepec es ILEGAL

Así, los Avances de Orozco apenas vislumbran un garabato de proyecto urbano y de Complejo Cultural Chapultepec. Y deja entrever una falta de rigor metodológico e incapacidad de su grupo de amigos para elaborar colectivamente un proyecto que inició sin diagnóstico y sin una aproximación con la comunidad. El artista que se mira a sí mismo es lo que hace y el resultado es un concepto malogrado; un avance sin sustento que solo busca justificar el presupuesto; una propuesta sin prognosis. En el marco general existen textos cortados y pegados de varios planes anteriores sobre la propuesta del arquitecto Kalach y del Plan que presentó la UNAM en 2016 sin dar referencias o fuentes de información por parte de Orozco y Compañía. Se llama plagio. La representación conceptual se auxilia rigurosamente de nociones antropológicas, sociales, cuantitativas, de las ciencias naturales, las ciencias exactas, las ingenierías, la biología, las leyes. Este no es el caso.

Entre otras carencias se pueden identificar:

  • No existe diagnóstico pormenorizado de la infraestructura del sistema de museos en la Sección Uno. No hay un recuento de las carencias, limitaciones, numero de usuarios de los museos y casas de cultura ni el número de obras contenidos en sus bodegas. No se habla de las tendencias estéticas de manera argumentada y racional a sostener la necesidad de ubicar el Pabellón Contemporáneo Mexicano sobre el Jardín Botánico.
  • No está el diagnóstico que justifique la construcción de una calzada flotante, de un deprimido y de un túnel que corresponden más a obras de movilidad y no para proyectos culturales, lo cual contradice el discurso de amortiguamiento del proveedor Orozco. Más bien, esas construcciones tienen que ver mas con un proyecto urbano de enormes consecuencias, son obras que tendrán efectos urbanos tanto del lado del bosque como de las colonias populares. Contrario al amortiguamiento anunciado por Orozco, lo que va a producir será una nueva frontera y una nueva línea de desarrollo inmobiliario. Esas obras crean las condiciones de desarrollos inmobiliarios, precisamente reforzados por el estudio de 3 millones y medio que ha encargado a SOBSE, a la empresa OEC Consultores SC para el “análisis de Costo-Beneficio (ACB) y un estudio inmobiliario con cálculo de plusvalía para el Complejo Cultural Bosque de Chapultepec.

Así el hecho de que no exista una DIAGNOSIS, nos lleva a formar que mucho menos exista una PROGNOSIS, es decir, una proyección de pronósticos de los efectos de las obras de movilidad, conectividad y de construcción de los pabellones que  imagina muy generalmente los avances para un Plan Maestro.

Ya no digamos una EPIGNOSIS, lo cual quiere decir que no existe una visión desde la experiencia y la sistematización del conocimiento del bosque y del conocimiento de la realidad social y de la estructura urbana. La experiencia de los vecinos, de los ciudadanos y de los especialistas comunes indica que es un proyecto que esta poniendo al centro un desarrollo urbano disfrazado de “biocultural”.

Lo que están haciendo es un ejercicio de transposición metodológica. Legal, jurídica, cultural, ambiental. Lo cual quiere decir que el grupo de Orozco, lo que está haciendo es lucubrar ideas sin diagnóstico, licitar obras para estudios de mercado inmobiliario para legitimar posteriormente, provocando con ello la violación de la legalidad y por tanto el daño irreversible al bosque y la ciudad. De manera soterrada se impondrá un capricho personal y dará continuidad a una lógica cultural que prevaleció en el antiguo régimen.

[1] Doctor en Ciencias Sociales, Maestría en Estudios Urbanos, Sociólogo , integrante del Frente Ciudadano en Defensa y Mejora del Bosque de Chapultepec