En entrevista, Pablo Gaytán Santiago afirma que actualmente las actividades culturales que se promueven en nuestro país se han vuelto un producto de consumo. Su propósito, dice, es el simple entretenimiento, insignificante y falto de contenido, y su mercantilización es para satisfacer intereses personales y legitimar discursos retóricos. Ante dicho panorama, expone los retos que tiene la Ciudad de México para hacer
de los derechos culturales una herramienta útil de cara a lograr una ciudad convivencial y culturalmente diversa.

Entrevista realizada por Verónica López Rodríguez, colaboradora del Centro de Investigación Aplicada en Derechos Humanos de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.

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