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Presentación. Cuenta la leyenda urbana que al amanecer de la década del ochenta, un grupo disperso de jóvenes y no tan jóvenes urbanitas de la ciudad de México y áreas metropolitanas creaban canto nuevo, rupestreaban, tocaban en los últimos hoyos funky, intentaban hacer cine marginal, producían los primeros fanzines punks y daban el nombre de colectivo –quienes hacían otra política- a las figura grupal con la cual desertaban de la vieja izquierda partidista. Sus esperanzas creativas provenían de la periferia que buscaban un centro sin encontrarlo. En pocos años, un acontecimiento natural, el sismo de 1985, aceleró su maduración; al unísono armados de solidaridad en movimiento centrípeto apoyaron su creatividad a levantarse a los damnificados del sismo. De entre los escombros emergió un movimiento cultural popular urbano (MCUP), que contribuyó a la creación de casas de cultura, proyectos editoriales, compañías de danza callejera, proyectos de comunicación alternativa, grupos de artistas plásticos; entre estos estaban la UVYD-19 DE septiembre, Centro cultural de la Colonia Morelos, La Asamblea de Barrios (superbarrio), Tepito Arte Acá, Campamentos Unidos, La cas de Artes y Oficios de la colonia Santo Domingo, entre otros. Esta generación poco después, en el contexto de la rebelión de indígena chiapaneca (EZLN) daría pasó a otras; integrada por colectivos, grupos de fanzineros de las mas varia especie, músicos, bandas de rock, casas de cultura alternativa, estudiantes organizados, y grupos solidarios con el EZLN; el zapatismo civil y contracultural de la ciudad de México y áreas metropolitanas. Una síntesis organizativa y cultural entintada de indigenismo, guerrilla, partidos de izquierda en busca del poder, y alternativos que confluyeron para proponer la democratización de la ciudad de México.

En 1997 un gran sector de estas dos generaciones decidieron apoyar a Cuahtemoc Cardenas para que fuera el primer jefe de gobierno de la ciudad de México, y con ello institucionalizar los proyectos emanados de estas dos generaciones de creadores, artistas y grupos urbano-populares; todo ello se institucionalizó en los proyectos de el primer FARO en Iztapalapa, en los proyectos de la preparatorias y de la Universidad de la Ciudad de México. Mientras esa institucionalización ocurrió entre 1997 y el 2006. En los territorios de las zonas submetropolitanas, un vasto movimiento de colectivos, crews, centros culturales, productores de fanzines, revistas, espacios efímeros, eventos y demás propuestas colectivas tejieron la experiencia una nueva generación del movimiento cultural metropolitano. Una generación que se reconoció en esas figuras grupales y quehaceres; guerrilla semiótica de sitcker, plantillas, graffiti, muralismo, en colectivos anarcopunks o anarquistas, radios alternativas, producción de documentales guerrilla, entre otros, que tendrían su presencia pública explícita a partir del 2006 en el contexto de la otra campaña zapatista y el movimiento de la APPO en Oaxaca entre otros eventos. Esta generación se manifestó entre el 2006 y el 2012, y la cual encuentra su antecedente en la huelga del CGH en 1999.

En estas condiciones, se suman los diversas estratos generaciones y tendencias estéticas y culturales que en un momento de reflujo darán pasó al movimiento Yosoy132, de estudiantes de escuelas privadas y estudiantes de escuelas públicas, quienes permeados con la cultura de los medios producirán un boom de acciones comunicacionales (redes sociales, performances, medios alternativos, etc.), que proseguirá su desarrollo para dar lugar a la presencia hipster hoy día en determinados lugares de la ciudad, en donde precisamente emergen los proyectos de gentrificación de la ciudad de México. De manera paralela y como espacio de oportunidad para el variado movimiento anarquista; éste emergió masivamente con acción directa y otras formas culturales antisistémicas entre 2012 y 2014 de manera continua. Hoy día los estratos de las diversas generaciones conviven, se atraviesan, disienten, se combaten, se confunden, se fusionan, dando origen a un puzzle, a un ambiente de época, impredecible, fluido, pero rico y transversal.

Ante esta multitud de propuestas de la creación en movimiento en la metrópoli defeña, proponemos entonces reflexionar, interpretar, mostrar, debatir dichas experiencias con especialistas, miembros de las diversas tendencias y experiencias en la exposición Culturas metropolitanas. Consistencias y persistencias.

Ejes:

  • Memoria intergeneracional: el colectivo-proyecto-espacio alternativo como forma intergeneracional de hacer cultura urbana metropolitana: Años fundamentales: 1985, 1994, 1999, 2006, 2012-2015. Movimientos, acciones, personajes del imaginario, música, situaciones, colectivos, fanzines, etc.
  • Testimonios: de las tres generaciones
  • Interpretaciones: con obra de las anteriores y actuales generaciones, como si fuera una conversación intergeneracional.
  • La privatización del espacio público: del espacio público creado por la sociedad civil y los artistas, a la privatización del espacio público, en donde ahora las nuevas generaciones participan de la privatización.

Cartel_Culturas

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