Pablo Gaytán Santiago

Ante las fracturas sociales provocadas por las distintas formas de la violencia y la opresión de la sociedad contemporánea, los cuerpos dominados desertan hacía el afuera de los espacios de control y convivencia. Desean ser otros cuerpos, nómadas, sin matrícula, sin codificaciones o barras numéricas. Aúllan  mientras abren los capullos para aletear lejos de las imágenes cliché que las aprisionan, son ahora cuerpos que miran sus propios cuerpos o voltean para escupir sobre la superficie de las imágenes maquilladas y recicladas de todos los días. Cuerpos en subversión.

Son mujeres, gays, trans, hombres, jóvenes que viajan entre los hoyos negros de los cuerpos consensuados, para derivar fuera de lugar, en los umbrales del adentro o del afuera. Subvierten con lenguajes inasibles para eludir los encabezados amarillistas de los medios de comunicación, para ironizar sobre los estigmas de los cuerpos de seguridad corporal y mental que les persigue. Juegan, atacan, incendian, pintan, colorean con alarde rosa diamantino, grafitean sobre el rostro adusto de la autoridad patriarcal, con todo y su digna obesidad, sus capuchas estigmatizadas, o sus armas infantiles convertidas en estiletes estridentes que perforan la mentalidad decadente de la autoridad machista. Es, tal vez, la matria diamantina que denuncian a los que atentan contra los cuerpos vulneralizados de las mujeres periféricas. Son ellas las que visibilizan los cuerpos violentados por la fuerza bruta del estado y sus cómplices, son las que con su grito estridente y con un veloz sonido de esquirlas cristalinas están a punto de hacer estallar las celdas de la opresión patriarcal y obtusa de los hombre y mujeres del poder.

Son los cuerpos subversivos que marchan en autodefensa. Cuerpos subversivos en son de protesta performancera, envueltas de sangre, no dejan atrás la actitud de reto y de cuerpos que rompen con estereotipos. Son esos cuerpos artistas que imaginan a través del placer, del horror, del terror, la violencia, la protesta, la dignidad, un mundo en donde los estigmas y las construcciones mediáticas ya no les oprima, ni les persiga, ni les ofenda. Son cuerpos que transgreden el arte imaginario políticamente correcto dominante, académico que no deja ser. Son cuerpos subvertidos, cuerpos subversivos.