Antonio nieto Cuevas

dibujoconlaspatas@gmail.com

Reseña publicada originalmente en Diseño y Sociedad No. 46, Primavera 2019

Diseño y Sociedad es una revista periódica internacional de investigación científica sobre los campos de los diseños y sus problemáticas, en relación con las estructuras y procesos sociales, económicos, culturales, ideológicos, ambientales y tecnológicos de diferentes sociedades.

Su origen se remonta al año de 1991 creada a instancias del Departamento de Teoría y Análisis perteneciente a la División de Ciencias y Artes para el Diseño de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.

Palabras clave

Cultura Signo-Semiótica-Subjetividad-Reguetón-Música-Ciudad-Jóvenes

A partir de un caso aislado, el homicidio imprudencial de un grupo de adolescentes por parte de un grupo de élite de la policía capitalina, el presente texto reflexiona sobre los aspectos inmateriales del diseño y la comunicación visual, principalmente, en relación con la subjetividad y la cultura que forman parte de los discursos urbanísticos, comerciales y políticos. Nuestra vida diaria se encuentra monitoreada constantemente, y a partir de nuestros hábitos y desplazamientos se configura y reconfigura la publicidad que nos llega, los trayectos, las canciones que escuchamos y los videos que veremos. Nuestras emociones se han vuelto la materia prima de los nuevos modelos económicos que diariamente buscan adaptar y moldear la subjetividad en diversos aspectos de la vida comunitaria e individual, ya sea sobredimensionando enemigos o controlando y reprimiendo las expresiones culturales marginales en aras de proyectos inmobiliarios o políticos a partir de iconos e imaginarios mediáticos o algoritmos computacionales, ofreciendo nuevos modelos para disciplinar el cuerpo y mercantilizarlo. ¿El trabajo del diseñador de la comunicación visual se debe limitar a decorar y hacer funcionales los engranes de la maquinaria semiótica del capitalismo, o es posible tratar de reconfigurarla, deconstruirla y darle otro uso?

Keywords

Culture-Sign-Semiotics-Subjectivity-Reguetón-Music-City-Youth

Examining a single case, the manslaughter of a group of teenagers by an elite group of police in the country’s capital, this paper reflects on the immaterial aspects of design and visual communication, mainly in relation to the subjectivity and culture that form part of urban, commercial and political discourse. Our daily life is constantly monitored, and the advertising that reaches us, our commutes, the songs we listen to and the videos we watch are configured and reconfigured on the basis of our habits and movements. Our emotions have become the raw material of the new economic models that seek daily to adapt and shape subjectivity in various different aspects of community and individual life, whether it be overdimensioning enemies or controlling and repressing expressions of marginal culture for the sake of construction projects or political programs using media icons and imagery, or computer algorithms that propose new models for regimenting the body and commodifying it. Should the work of the visual communication designer be limited to decorating the semiotic machinery of capitalism and turning its gears, or can it be reconfigured, deconstructed and given another use?

Signos vivos

… lo visible es sólo un ejemplo de lo real.
Paul Klee (citado en Delgado, 2017: 336).

Humberto Maturana y Francisco Varela concluyen que el lenguaje permite al que opera en él describirse a sí mismo y su circunstancia:

las descripciones pueden ser hechas tratando a otras descripciones como si fueran objetos o elementos del dominio de interacciones… Sólo cuando se produce esta reflexión lingüística hay lenguaje, surge el observador, y los organismos participantes de un dominio lingüístico empiezan a operar en un dominio semántico
(Maturana y Varela, 2003: 139).

Figura 1. Alán Méndez Merino, Cacocalitlakuilo- grafia. Caligrafía callejera sobre muro, 2013.

El sentido es el trasfondo de toda experiencia dada y el universo de posibilidades lingüísticas que surgen de ella, es decir el horizonte indeterminado de la totalidad previamente proyectada. Toda conducta y no sólo el habla es comunicación y “como observadores designamos como comunicativas las conductas que se dan en un acoplamiento social, y como comunicación la coordinación conductual que observamos como resultado de ella” (Maturana y Varela, 2003: 139). Umberto Eco define la vida social como un sistema de signos que es resultado de la humanización del mundo por la cultura, en donde “cualquier entidad se convierte en un fenómeno semiótico y las leyes de la comunicación son las leyes de la cultura” (1991: 128). Las personas son signos vivos en constante retroalimentación y producción de significados, Niklass Luhman considera que los individuos son producto de su propia actividad, organismos autoreferenciales e históricos que “con cada operación propia determinan el punto de partida de operaciones ulteriores” (1998: 44), creando un movimiento en espiral de formas y conductas significantes (Figuras 1 y 2).

Maquinaria semiótica

Como hijos del egocentrismo y padres del materialismo somos cómplices.
El azar de la vida te convirtió en desechable y por un pan en tu boca perdonas lo imperdonable.
Nuevo orden mundial, yo sigo en la encrucijada.
¿Y por qué si somos tantos, mucha gente sigue sola?
Así que dime quién controla nuestras mentes, si es la empresa Coca-Cola o son nuestros presidentes.
En caso de existir por la manera de vivir te van a dividir por mil hasta hacer de ti poca cosa, una sombra perdida entre otras.
Nach y Tito (2003).

Mauricio Lazzarato manifiesta que en las sociedades contemporáneas, los signos y las semióticas funcionan siempre bajo un doble registro; primero el de la “representación” y el “significado”, organizado mediante semióticas significantes como la lengua, enfocadas en la producción del ‘‘sujeto”, del “individuo”, del “yo”; y un segundo registro, el maquínico que utiliza semióticas asignificantes como los signos monetarios y bursátiles, los metalenguajes informáticos; las máquinas que producen sonidos, imágenes e información; apps, gadgets, paradigmas científicos y estándares internacionales,

este segundo registro no busca la constitución del sujeto, sino la captura y activación de los elementos presubjetivos y preindividuales (afectos, emociones, percepciones) y transindividuales, para hacerlos funcionar como piezas, como engranajes de la máquina semiótica del capital
(Lazzarato, 2002: 105-106).

Es así como el sistema capitalista, mediante la representación y el significado, produce y distribuye roles y funciones, nos dota de una subjetividad y nos asigna una individuación (identidad, sexo, profesión, nacionalidad, etcétera) “de manera que todo el mundo queda atrapado en una trampa semiótica significante y representativa” (Lazzarato, 2002), que somete y condiciona diariamente nuestros instintos y percepciones; nuestra memoria, imaginación, afectos, miedos, deseos, impulsos y necesidades.

Figura 3. Tecnología, instalación. Víctor Muñoz. Museo Tecnológico cfe, Ciudad de México, 1973.

La esfera de la opinión pública es importante para el capital porque evita la resistencia de los trabajadores frente al modo de producción capitalista al convencerlos de que el modelo económico imperante es resultado de una voluntad propia y, así, actúan convencidos de que lo que hacen por imposición lo hacen en verdad por voluntad propia (Figura 3). Es por esto que primero se controla el terreno de la producción y consumo de las palabras que se dicen y las imágenes que se producen,…

en el nivel del habla efectiva, del uso de la lengua; en el empleo que se les da a los instrumentos técnicos de los que dispone la sociedad para la comunicación entre sus miembros… se trata del secuestro oligárquico…, la ocupación violenta y discriminatoria, la apropiación privada y el control monopólico de los medios públicos de comunicación
(Echeverría, 2007: 8-9).

Figura 4. Grupo Mira, Comunicado gráfico núm. 1 (La violencia en la Ciudad de México), Neográfica, 48 impresiones heliográficas a partir de dibujos, fotomontajes y pantallas adhesivas 60 × 60 cm c/u, 1978.

Desde la época colonial se ha tratado de controlar, reprimir y manipular los cuerpos, las subjetividades y los procesos semióticos a nivel colectivo y subjetivo con fines políticos, económicos y religiosos, para que una parte del cuerpo social se sacrifique en bien de la otra, pero no es hasta el siglo pasado que se da una aceleración del cambio y expansión del ámbito comunicativo, lo que permitió a diversas empresas monetarizar los procesos semióticos y de subjetivización produciendo lo que Franco Berardi “Bifo” llama semiocapitalismo (2008: 217) y, al igual que Jean Baudrillard (1999: 13), sugiere que se debe extender el término de fuerzas productivas a todo el campo oculto de la significación y la comunicación. Acceder a la realidad, construir un mundo supone conectarse a una esfera virtual donde fluyen los signos y el sentido se ha semiotizado por lo que en el semiocapitalismo no sólo nuestro trabajo, sino nuestras emociones, deseos y expectativas personales se desarrollan vinculadas a flujos semióticos cuyos fragmentos debemos recombinar incesantemente, ya que el primer producto de la economía inmaterial no es la información sino la relación social y su materia prima, la subjetividad (Figura 4). La subjetividad es una materia prima, diariamente vaciamos un poco de nuestro ser en alguna red social y consumimos otras subjetividades expuestas en los anaqueles del timeline, a pesar de ser gratuitas Facebook, Instagram o YouTube producen millones de dólares, por eso cuando algo es gratis en internet el producto eres tú.

Figura 5. Fotograma de la película de Charles Chaplin Tiempos modernos, 1936. En escena presenta a un sujeto atrapado en medio de varios engranes, sugiriendo que él, de alguna manera, es parte del mecanismo.

El valor del dinero en su proceso de acumulación o autovalorización cumple, en la modernidad capitalista, la misma función que tenía el Dios cristiano en épocas premodernas: “es la fuerza sobrehumana todopoderosa que dirige incuestionable e inescrutablemente… el destino de los seres humanos” (Echeverría, 2007: 13), pero a diferencia de modelos coloniales, medievales o totalitarios que se limitaban a controlar y reprimir el cuerpo; el capitalismo contemporáneo se ha dedicado a invertir en digitalizar, celularizar, automatizar y tecnificar las tecnologías del yo que para Foucault son aquellas que “permiten a los individuos efectuar, por cuenta propia o con la ayuda de otros, cierto número de operaciones sobre su cuerpo y su alma, pensamientos, conducta o cualquier forma de ser” (Foucault, 2008: 50) y, a diferencia de periodos anteriores donde se desarrollaban una serie de reglas, deberes y prohibiciones a partir de la religión o lo penal, ahora se han enfocado en estimular o reprimir los sentimientos, los deseos, los afectos, las percepciones y miedos, es decir, los impulsos prelingüísticos o presemióticos funcionan como piezas de una máquina, teniendo como objetivo a la población, pero la población entera ha devenido en nerviosidad en red…

una inmensa red neuronal que reacciona de manera refleja a los estímulos que le son dirigidos… no se trata de la transmisión de un mensaje, de un intercambio de información de contenido ideológico, sino de una intervención que actúa “allí donde surge la experiencia”
(Lazzarato, 2002: 108).

Así los modos de funcionamiento de la mente humana se remodelan, ahora, según dispositivos técnico-cognitivos que funcionan como implantes externos que estimulan, relajan o alteran los diversos nodos o personas de la red neuronal del cuerpo social (Figura 5). Transitando de las sociedades disciplinarias, los centros de encierro progresivo (escuela, familia, cuarteles) y encierro eventual (cárceles y hospitales) a las sociedades de control en donde se trata “de asignar lugares a los sujetos, determinar nichos privados, estructuras donde podamos ser vistos y aceptados; sitios en donde lo que importa es el password (…) la llave por medio de la cual entramos a las redes” (Constante, 2013: 10), emergiendo lo que se denomina el poder inteligente que “se ajusta a la psique en lugar de disciplinarla y someterla a coacciones y prohibiciones (…) No nos impone ningún silencio. Al contrario: nos exige compartir, participar, comunicar nuestras opiniones, necesidades, deseos y preferencias)” (Han, 2019: 29) Un ciberpanóptico inserto en los circuitos “de carne de la subjetividad humana” (Berardi, 2003: 18). Los modos de funcionamiento de la mente humana se remodelan, ahora, según “dispositivos técnico-cognitivos de tipo reticulares, celulares y conectivos” (Berardi, 2008: 78), expresa Roger Bartra que los teléfonos inteligentes son ahora nuestros “exocerebros” (Bartra, 2019: 17).

Todo esto ha reconfigurado el modelo económico y social capitalista ya que en lo laboral el trabajo se ha celularizado o fractalizado, uber, logrando así que cualquier persona con acceso a una app pueda explotarse a sí misma; las relaciones interpersonales y afectivas ahora se realizan por Facebook o Tinder, las expresiones identitarias tienen que ser aplaudidas con likes y shares, los desplazamientos espaciales están dirigidos por Waze; la ideología y publicidad ahora se distribuyen de manera personalizada de acuerdo con el perfil algorítmico de cada usuario electrónico, es decir, doctrinas customizadas, la imaginación creativa tiende a disminuir, la concentración es un reto y la atención un recurso escaso, por eso es necesario estar conectado de tiempo completo a prótesis de la imaginación como los video-juegos para no sentirse aburrido. ¿Quiere ser usted alguien importante en su comunidad, ser rico y famoso? (Albarrán, 2017). En Kidzania han creado una academia para vloggers y “los niños aprenderán los procesos creativos y podrán utilizar mejor las herramientas digitales” (El Financiero, 2019). El sueño ahora es ser influencer (Marciales, 2019) ya sea dando limosna (Cruz, 2018) o ridiculizando a alguien más.

La meta es ser un fenómeno “viral”, por ejemplo, participando en un “reto” de internet mojándose con agua helada o bajando del auto en marcha; las personas buscan ser memes vivientes y destacar al transmitir en vivo el unboxing de la nueva mercancía que acaban de adquirir. Netflix recolecta la información de los hábitos de consumo digital que tenemos para, luego de hacer su propio análisis y diagnóstico, predecir nuestras inclinaciones audiovisuales y garantizar con esto el éxito de sus producciones originales y ante la falta de capacidad para discernir entre la sobrecarga informativa ahora se habla de posverdad.

Las identidades se crean con selfies o yendo a comprar al supermercado de las subjetividades y de acuerdo a nuestra capacidad económica podemos ser “originales”, “clones” o “piratas”. Sí no te gusta cómo eres físicamente ya existen apps que te pueden hacer ver más joven o viejo, o de otro género o raza o con orejas de gato y lengua de perro. El consumo se vuelve una de las nuevas formas privilegiadas de relación social,

aquella que nos confiere existencia y visibilidad en el marco de la economía del capital (creando) personalidades flexibles a la fuerza, capitalización emocional: del repetitivo y monótono trabajo en cadena hemos pasado a la domesticación de la imaginación y a la explotación de las redes afectivas
(Ruido, 2013: 5).

Luego entonces, el trabajo del diseñador no debe limitarse a embellecer o hacer funcional la maquinaría semiótica del capitalismo, es necesario entender los aspectos culturales, corporales y sociales del discurso comunicativo y visual, así como sus implicaciones en la formación de las subjetividades contemporáneas, por eso propongo reflexionar diversos momentos de control y represión de la subjetividad a partir de fenómenos culturales como el reguetón, la champeta y el chuchumbe; sin olvidar que los sistemas orgánicos, como el cuerpo social o el corazón, necesitan estar en constante retroalimentación, ya que de otra manera se descomponen, se vuelven rígidos, les da esclerosis y mueren. Nuestra labor como comunicadores visuales también podría fomentar, facilitar, apoyar, proponer y colaborar en expresiones culturales y estrategias comunicativas que produzcan glucosa, tejido y oxígeno para nuestro organismo social y evitar que se convierta en una máquina con implantes orgánicos o una simple cadena de montaje industrial.

Tolerancia cero en la ciudad de la esperanza

Cuando a una sociedad se le niega la posibilidad de soñar, la realidad se vuelve una pesadilla.
José Martín Íñiguez Ramos (2007: 28).

Figura 6. Santa Fe. Fotografía: Israel Ortíz, 2008.

Ese día era especial para ella, logró graduarse de la secundaria y el fin de cursos lo celebrarían con una tardeada en el News Divine, el lugar de moda en el barrio de la Nueva Atzacoalco. A pesar de ser menor de edad, por obtener buenas calificaciones sus padres le dieron permiso para ir a divertirse a la discoteca; podría maquillarse, usar ropa bonita y tal vez bailar con el chico que siempre le había gustado, sería un momento mágico. El 20 de junio de 2008 las cosas no ocurrieron así; su amiga Isis fue asesinada a toletazos y ella obligada a subir a un camión de transporte público bajo la advertencia de un policía de la ssp: “súbete o tú vas a ser una de las muertas”. Ese día tan especial se convirtió en una masacre, con niños convulsionándose o agonizando lentamente por los golpes y la asfixia, muriendo en el suelo frente a los paramédicos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (erum), quienes fueron captados en un video ordenando “no me suban a nadie a esa ambulancia”, razón por la que los jóvenes trataban burdamente de dar primeros auxilios a sus amigos, familiares y seres queridos. Es desolador ver en uno de los videos a un chico que suplica a su amigo que no se duerma.

Negocios como el News Divine o el Abuelo son modelos de entretenimiento para jóvenes pobres y marginales, quienes, ante la falta de mejores espacios de convivencia digna, al ser grupos desprovistos de poder económico y político, encuentran en estos salones de baile el lugar para socializar y divertirse a ritmo de reguetón (Figuras 6 y 7). El académico y fundador de ConectaDH, Luis González Plascencia, describe el hecho de la siguiente manera: “para mí el caso equivale a planear un secuestro de las niñas y niños que estaban ese día en el bar… y permitir delitos intencionales como el fichaje y las vejaciones de las víctimas secuestradas” (González, 2015).

El Programa de Mando Único de la Policía (Unipol), la agencia responsable del fallido operativo en el News Divine, fue ejecutado para evitar que se vendieran drogas o alcohol dentro del establecimiento. Se origina en el marco de la política de Cero Tolerancia de Marcelo Ebrard, quien crea un mando único para las policías del Distrito Federal por recomendación de Rudolph Giulianni. Marcelo Ebrard era el jefe de gobierno durante el operativo en el News Divine y anterior secretario de la ssp. A nivel nacional, Felipe Calderón, en su afán de legitimar el fraude electoral que lo colocó en el poder, inicia una guerra contra las drogas, lo que desata una guerra civil que hasta nuestros días lastima al país con altas cifras de muertos, desaparecidos y ejecuciones sumarias.

Según Joseph Branden, los jaloneos políticos en torno al consumo de estupefacientes y en relación con la expresión de la sexualidad

implican una redistribución de libertades e ilegalidades […] sometiendo a la población a un sistema de vigilancia continua, arrestos y comparecencias, convirtiendo la vida cotidiana en una prolongada lucha por no caer en la cárcel
(Branden, 2014: 172-173).

Para justificar esta guerra contra el crimen los grupos de poder económico y político inventan mediocráticamente al sujeto peligroso, así, en palabras de Pablo Gaytán:

El chavo banda, el punk, el ultra, el cholo, el chaca, el mara, el sicario, el machetero de Atenco, el greñudo con tatuaje, el pandroso, el hip hopero, el grafitero, el desempleado, el “nini”, o el damnificado por los pésimos servicios en el oriente de la metrópoli […] serán temidos por los otros, es decir, por las clases medias metropolitanas… y significa el declive de toda posible solidaridad entre los mismos habitantes de la ciudad
(Gaytán, 2013: 181).

De esta manera, como sostiene José Luis Cisneros, los medios de comunicación logran generar ambientes de miedo y terror en la memoria social al enfocarse en las acciones violentas ocurridas en zonas urbanas caracterizadas por la pobreza y el desempleo lo que “presupone que la delincuencia y la violencia ocurren primordialmente entre los pobres de la ciudad” (Cisneros, 1992: 59) (Figura 8).

El autómata frente al primitivo

Yo acá voy a demostrar de forma muy simple pero contundente lo que es arte y lo que no lo es…
si un reguetonero que se jacta de ser cantante es aceptado como tal ante la sociedad, ¿entonces qué es Andrea Bocceli,Pavarotti, Freddie Mercury?
Es decir, si un reguetonero que anda por ahí balbuceando obscenidades, full de autotune y carente de contenido melódico es tomado como un cantante, entonces ¿Qué fue Freddie Mercury o qué es Andrea Bocceli? ¿Entienden?
Daniel Zambrano (2016).

En agosto de 2012 la página de Facebook “Por un México sin chakas, tepiteños y reguetoneros… Mata un chaka y haz patria” convocó a linchar reguetoneros. Según Dan Graham:

la industria del rock prefiere dividir a las minorías en mercados independientes, y esta división establece una oposición ideológica entre ellas, oposición que trabaja a favor de la ideología dominante, pues pone a una minoría en contra de la otra
(Graham, 2008: 119-120).

El rock, el pop, la balada ranchera y los diversos géneros musicales corporativos funcionan como ejercicios disciplinarios que condicionan al escucha para cumplir un papel como consumidor de estilos de vida. Habría que agregar a este modelo pedagógico, ideológico y socializador géneros como el “movimiento alterado”, el narco-rap y el rap militar o “wacho” rap que, rindiendo culto a la forma de vida y la violencia del crimen organizado, normalizan la guerra civil en el país y promueven el paramilitarismo con temas como “Escuadrones de la muerte”, “Gafes”, “Sanguinarios del M1” y “Comandante escorpión 40 C.D.G”. Así se construye mediáticamente una “clientela o familia de estirpe consumista que es llevada a identificarse, mediante un lenguaje y gestualidad peculiares, en torno a un conjunto de modas y preferencias, y que se reproduce cultivando la afición y empatía con una pintoresca constelación de “mitos”, “estrellas” e “íconos” (Echeverría, 2007: 9), del espectáculo, el deporte, la telenovela, las redes sociales, la política o el periodismo (Figura 9).

Diariamente hay un minibombardeo sistemático sobre las mentes del público lector, el auditorio radial, el espectador televisivo y el usuario de la red cibernética, alabando las bondades del modo de vida capitalista y las virtudes de la “blanquitud”; Víctor Muñoz resalta que esto es porque:

el campo de mensajes y significaciones que recibimos en los medios… está lleno de imágenes en las que los protagonistas son blanquitos, altos, bien vestidos, guapos y guapas, hablan correctamente, es decir, distintos a la mayoría de nosotros, morenitos, prietos chaparros, gordos o muy flacos, feos o más o menos y que, comparados con ellos, no vestimos bien
(Muñoz, 2014: 111).

Con esto se crea una serie de modelos a los que hay que imitar y admirar.

Los inquisidores gustan de la balada rock

Adela Micha: a mí me encantas, eres guapísimo, eres divino, pero eres sobre todo talentoso…
Aleks Syntek: y no es mala onda, pero a mí, la verdad, el reguetón me tiene hasta la madre… [Aplausos del público] ¿Por qué el mismo ritmito todos, la misma letra, por qué las mismas misoginias y vulgaridades?… Yo creo que es porno… Eso es porno, lo que hacen los reguetoneros… Siento que es una práctica que te enferma mucho [el porno] y hoy en día los chicos están muy expuestos, yo soy embajador de Unicef y sí me preocupa mucho esa parte… Hay que controlar los instintos animales, si no nos volvemos changos, y el reguetón viene de los simios, ojo. [Risa]
[Risas del público]
Adela Micha: pues namás [sic] basta con verlos bailar
(Micha, 2017).

Figura 10. Il missionario incendia la capanna dello stregone (El misionero incendia la cabaña del hechicero), Bernardino Ignazio da Vezza, acuarela, 1747. Fuente: https://bit.ly/39SrZJL

Desde los tiempos de la Colonia y la esclavitud, los prejuicios contra la cultura negra la redujeron a su relación con lo rítmico y subrayaron hasta la saciedad que su música es ruido. Decir que los reguetoneros son simios, forma parte de la línea de argumentación del pensamiento inquisidor que niega al negro como persona, lo cual históricamente

tiene su explicación a través de la sociedad esclavista, enmarcada en la época colonial donde el negro es visto como un animal de trabajo [por lo que] sus manifestaciones culturales fueron negadas y subvaloradas…, señaladas como expresiones vulgares donde predomina la lascivia
(Muñoz Vélez, 2012).

Figura 12. Músico afromexicano. Fotografía: Rafael Doniz.

Los primeros encuentros de la cultura africana con América dieron vida a ritmos como el merecumbé, la cumbia, el mapalé, el bullerengue y el son. El hecho de que “negros” e “indios” compartan la condición de dominados va a significar una alianza cultural amalgamada en el rito del baile. Sin embargo, ya que la Iglesia, mediante la religión, pone en escena el pensamiento filosófico de Platón al alertar que el sano espíritu del alma se encuentra amenazado por la seducción corruptiva del cuerpo, aquellos bailes y ritmos populares fueron condenados y denunciados sistemáticamente, como es el caso del chuchumbé, baile consignado en los archivos de la Inquisición y denunciado en la ciudad de Veracruz en el año de 1766, cuando los inquisidores dictaminaron que sus coplas eran:

[…] en sumo OBSCENAS Y OFENSIVAS, y se han cantado, y cantan acompañándolas con baile no menos escándalo y obsceno, acompañado con acciones y meneo deshonrosos y provocativos a la lascivia
(Ayala, 2006: 25).

Gonzalo Aguirre Beltrán (2001: 155) en su ensayo Bailes de Negros compila algunos documentos de la Inquisición en los que se anota que el chuchumbé: “se baila en casas ordinarias de mulatos y gente de color quebrado, no gente seria, ni entre hombres circunspectos y sí soldados, marineros y brosa”. Del son llamado maturranga, una delación dice que sus movimientos son “muy lascivos, torpes, provocativos… que dicen lo trajo un negro de la Habana”. Syntek seguramente habría denunciado a cientos de estos ante el Santo Oficio (Figuras 11 y 12).

Figura 11. Bords de la Magdelaine. Le bal du petit ange (Orillas del Magdalena. El baile del angelito), François Désiré Roulin, acuarela sobre papel, 1823. Fuente: https://bit.ly/39MQo3I.

Una de las características más criticadas del reguetón es el perreo intenso, que son los roces rápidos o lentos que se dan al bailar, buscando imitar posiciones sexuales. Perreo es una palabra acuñada en los bailes champeteros. Champeta es el término usado para nombrar a ritmos como el juju y highlife de Nigeria, la mbaganga de Sudáfrica y el soukous de Zaire, que se bailaban en los barrios marginales de Cartagena. La música africana llega a Cartagena en la década de 1960 por contrabando y en los barcos de la flota mercante Grancolombiana para satisfacer el gusto personal de los marineros, quienes regresaban con grabaciones de artistas como Fela Kuti de Nigeria, Prince Nico Mbarga y Lousiana Tilda de Camerún, y Ernesto Djédjé de Costa de Marfil. Las canciones eran socializadas por los picós, emisoras musicales ambulantes parecidas a los sonideros mexicanos. Estos ritmos fueron adoptados y mezclados con otros ritmos del Caribe como el reggae, el calipso, la socca y el compás haitiano. Y así como los mexicanos llamamos “cumbia sonidera” a la forma de bailar el huayno, el paseo, la gaita, la guaracha, la bomba, el sanjuanito y la chicha, la “champeta” fue el nombre genérico para bailar esta gran diversidad de ritmos africanos y caribeños. Nicolás Ramón Contreras Hernández explica la relación entre la champeta y el perreo como “el momento sublime de la animación de un programador o ayudante de un picó: vamos al perreo es sinónimo de la expresión vamos al vacile” (Contreras, 2012: 44). Los picós se distinguían por la decoración de sus cabinas con dibujos y pinturas coloridas y diseñadas de acuerdo con el nombre y personalidad del dueño del equipo (Figuras 13 a 17).

El cuerpo es un territorio en resistencia donde se baila y se hace música

Deja que tus pies se muevan al compás de tu alegre corazón.
El Bala Balaju, Rigo Domínguez y su grupo Audaz.

La intención de expropiar, desplazar, vigilar y castigar los diversos testimonios de espontaneidad y anarquía comunitaria olvida que es mediante estas manifestaciones subalternas que se le da oxígeno a la vida social metropolitana y se permite a las comunidades encontrar sus propias reglas de identificación y socialización mediante el slam, la wepa, el perreo, la rueda de la cumbia, el freestyle, el voguing o el guarachero tribal.

El baile es el estímulo corporal que nos recuerda que no somos engranes ni piezas de una máquina: somos seres vivos que amamos, sentimos y respiramos. La música tropical tiene esta conexión con la historia antigua, por medio del merengue, la bomba, el sanjuanito, la cumbia o el reguetón nos comunicamos con los esclavos de la antigüedad y, así, los esclavos modernos nos negamos a ser autómatas sociales incapaces de disfrutar de nuestro cuerpo y de reconocer en el otro a un igual, a una persona con quien bailar y amar (Figura 18).

Figura 18. Sonidero marginal, performance realizado en el Cerro del Elefante con motivo del viernes santo y para participar en One minute Series, Manifesta 2016, Amsterdan. Fuente: Sonidero Marginal.

Blanqueamiento pop

Mientras Farruko busca a los músicos del dancehall en el Caribe, en el norte global el reguetón ha encontrado su lugar en la industria musical de la mano de cantantes pop como Shakira, Luis Fonsi y Enrique Iglesias. Mientras tanto, en el ámbito “alternativo” los empresarios contraculturales como Naafi o Rosa Pistola no dudan en llamarse reguetoneros o periféricos para comercializar su actitud “marginal”; Rosa Pistola, según el diario El País “de esencia punk, subversiva y guerrera por naturaleza” y “una de las mayores capos del reggaetón underground” (Desustance, 2017), declara que:

en Latinoamérica adoptamos el punk porque era lo que había, pero el verdadero punk de Latinoamérica es el reggaetón… Afortunadamente ya tenemos artistas de reggaetón-pop que pueden sonar en la radio
(Desustance, 2017).

Platicando sobre tales declaraciones, Pablo Gaytán comenta que “la actitud ahora está en venta, y es mediante la actitud mercancía-emocional que el mercado disuelve toda energía subversiva (Figura 19). Cuando un medio como El País difunde esta mercancía, simplemente responde a una estrategia de blanqueamiento. Y aquí blanqueamiento quiere decir que hoy puedes ostentar un lenguaje subversivo, pero sin pasar a la acción; bueno sí, a la acción de adquirir poses en el mercado”.1

Figura 20. Fiesta Vice, grabado en linóleo. Yecatl Peña, 2016.

Epílogo

Padres de los jóvenes fallecidos y lesionados durante la tragedia ocurrida en la discoteca News Divine en 2008 recriminaron a Andrés Manuel López Obrador que haya designado a Francisco Chíguil como candidato a la alcaldía de Gustavo A. Madero por Morena, ya que lo consideran responsable directo del incidente al ser jefe delegacional al ocurrir la tragedia. Otro involucrado, Marcelo Ebrard, regresa de Europa y se une al equipo de campaña de Morena siendo ahora el secretario de Relaciones Exteriores. El consultor de la izquierda capitalina en tiempos del programa Cero tolerancia, Rudolph Giulianni, se convierte en asesor de Donald Trump en materia de seguridad cibernética. Ya como presidente López Obrador decide continuar con la guerra faltando a su promesa de regre- sar al ejército a los cuarteles, ahora la guerra ha llegado también a la Ciudad de México. Se ha recuperado el modelo de la UNIPOL para convertirse en Guardia Nacional y el ejército pasa a estar a cargo de la seguridad pública a nivel nacional.

Luego de enfrascarse en una pelea por Twitter con gente que llamó a su música “música de Godínez”, a quienes insultó desde su cuenta, la Unicef le retiró a Aleks Syntek su encargo como embajador de esta institución. Desde entonces sostiene una cruzada autoimpuesta contra el reguetón y quienes lo escuchan y ha llamado a legislar la emisión de canciones de este género. Recientemente, un joven inglés de 17 años acu- só a Aleks Syntek de acoso, al asegurar que el cantante le mandó unos mensajes en donde lo llama “lindo” y “sexy”.

Fuentes consultadas

Aguirre Beltrán, Gonzalo (2001). “Bailes de Negros”. Desacatos, otoño, (7). México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social.

Ayala Bendixen, Thor Jorgen (2006). “El Chuchumbé. Intertextos sobre una danza del barroco novohispano”. Trabajo de grado, Escola Superior de Música de Catalunya, 17 de mayo.

Bartra, Roger (2019). Chamanes y robots. Reflexiones sobre el efecto placebo y la conciencia artificial. Barcelona: Editorial Anagrama.

Baudrillard, Jean (1999). Crítica de la economía política del signo. México: Siglo XXI.

Berardi, Franco “Bifo” (2003). La fábrica de la infelicidad. Madrid: Traficantes de sueños.

Berardi, Franco “Bifo” (2008). Generación post-alfa. Patologías e imaginarios en el semio- capitalismo. México: Tinta Limón/Bajo tierra.

Branden, Joseph (2014). “La langosta y Laureano Gómez”. En Botey, Mariana y Cuauhtémoc Medina (Coords.). Estética y emancipación. México: Siglo XXI/unAm/uAm.

Cisneros, José Luis (1992). “La geografía del miedo en la Ciudad de México; el caso de dos colonias de la delegación Cuauhtémoc”. El Cotidiano. México: UAM Azcapotzalco, mayo.

Constante, Alberto (2013). “Prólogo”. Violencia en las redes sociales. México: unAm, Estudio Paraíso.

Contreras Hernández, Nicolás Ramón (2012). “Champeta/terapia: más que música y moda, folclor urbanizado del Caribe colombiano”. Huellas. Revista de la Universidad del Norte, (67 y 68), Barranquilla, Colombia.

Delgado Montero, Francisco David (2017). “Paul Klee y Roberto Juarroz: diálogos de vanguardia entre pintura y poesía”. Revista Criterios, 24(1): 333-350. Colombia: Universidad Mariana, San Juan de Pasto, Nariño.

Eco, Umberto (1991). “La vida social como un sistema de signos”. En Ávila Guzmán, Xavier Ignacio, Antología del estructuralismo. México: unAm, enep Acatlán.

Foucault, Michel (2008). Tecnologías del yo. Buenos Aires: Paidós.

Gaytán Santiago, Pablo (2013). Guerra Mediática Prolongada. Emocracia, violencia de Estado y contrainformación. México: UAM Xochimilco.

Graham, Dan (2008). Rock mi religión. México: Alias.

Han, Byung-Chul (2019). Psicopolítica. España: Herder.

Íñiguez Ramos, José Martín (2007). “Las maras, un problema sobredimensionado”. En Valenzuela Arce, José Manuel, Alfredo Nateras Domínguez y Rossana Reguillo Cruz (Coords.), Las Maras. Identidades juveniles al límite. México: UAM Iztapalapa, Colegio de la Frontera Norte, Casa Juan Pablos.

Lazzarato, Mauricio (2002). “El funcionamiento de los signos y de las semióticas en el capitalismo contemporáneo”. Producta 50. Una introducción a algunas de las relaciones que se dan entre la cultura y la economía. Barcelona: Productions Eds.

Luhman, Niklas (1998). Complejidad y modernidad: De la unidad a la diferencia. Madrid: Editorial Trotta.

Maturana, Humberto y Francisco Varela (2003). El árbol del conocimiento. Las bases biológicas del conocimiento humano. Buenos Aires: Lumen/Editorial Universitaria.

Muñoz Vélez, Enrique Luis (2012). “La música popular: bailes y estigmas sociales. La champeta, la verdad del cuerpo”. Huellas. Revista de la Universidad del Norte, (67 y 68). Barranquilla, Colombia.

Muñoz, Víctor (2014). “Construir dispositivos de activación comunitaria”. Arte y creatividad en Valle de Chalco, Solidaridad, Hoja Urbana. Estado de México: Pacmyc.

Nach y Tito (2003). El club de los olvidados. México: Poesía difusa.

Ruido, María (2013). “Cuerpo e imágenes de mujeres en la nueva división del trabajo”. Work&Words 1997-2008. México: mACg.

Referencias electrónicas

Albarrán, Eunice O. (2017). “Para millennials, la generación del futuro, el ideal es ser ricos y famosos”. La Razón, México, 13 de julio. En www.razon.com.mx/mexico/para-millennials-la-generacion-del-futuro-el-ideal-es- ser-ricos-y-famosos/.

Cruz, Raúl (2018). “¿De verdad estuvo tan mal la campaña de Hershey’s? Plumas Atómicas, México, 13 de agosto. En https://pluma satomicas.com/noticias/extraordinario/de-verdad-estuvo-tan-mal-la-campana-de-hersheys/.

Desustance, Tita. “Rosa Pistola: El verdadero punk de Latinoamérica es el reggaetón”. En https://elpais.com/elpais/2017/10/23/tentaciones/1508756123_110971.html.

Echeverría, Bolívar (2007). Discurso de Caracas, 24 de julio. En www.bolivare.unam. mx/miscelanea/Discurso%20Caracas%20 Julio%202007.pdf

El Financiero (11 de julio de 2019). “Kidzania va por academia de vloggers”. El Financiero. México. En www.elfinanciero.com.mx/opinion/de-jefes/kidzania-va-por-aca demia-de-vloggers.

González Placencia, Luis (22 de junio de 2015). “News Divine: un operativo ilegal”. Animal Político. México. En www.animalpolitico.com/blogueros-phronesis/2015/06/22/ news-divine-un-operativo-ilegal/.

Marciales, Laura Neira (22 de julio de 2019). “Ahora los niños sueñan más con ser Youtubers y no astronautas cuando crezcan”. La República. Colombia. En www.larepublica.co/consumo/ahora-los-ninos-suenan-mas-con-ser-youtubers-y-no-astronautas-cuando-crezcan-2887155.

Micha, Adela (15 de agosto de 2017). “Aleks Syntek confiesa que está hasta la madre del reguetón”. La Saga. México. En www.youtube.com/watch?v=KXLbMn5b9dY.

Zambrano, Daniel (2016). “El reggaeton no es música”. En www.youtube.com/watch? v=OXW9bqe5Kgo.