Pablo Gaytán[1]

No hay gran diferencia entre el mundo político y el  mundo literario. En Ambos mundos sólo encontraras dos clases de hombres; los corruptores  y los corrompidos.
Las ilusiones Perdidas
Honoré Balzac 

El método “artwhashing” es un claro ejemplo de la simbiosis entre intereses inmobiliarios y los corredores comerciales de arte contemporáneo. Su expresión se hace patente en la ciudad de México ante la necedad de los gobiernos federal y local por “reconvertir” el Jardín Botánico de Chapultepec en el Pabellón Contemporáneo Mexicano (PCM), mismo que será un pago “probono” a Gabriel Orozco quien se ha convertido en el artista orgánico de la 4T.

Ceder la propiedad pública a un grupo de mercaderes del arte contemporáneo encoleriza a cualquiera y utilizar los impuestos de los contribuyentes para valorizar un proyecto mercantil de arte privado indigna más, pues nada tiene que ver con los 20 millones de usuarios que visitan el bosque de Chapultepec para ejercitarse, convivir, pasear y relajarse.

El PCM esta pensado para ser un nodo-atractor desde el cual Orozco y sus amigos de generación, quieren concretar en este espacio un sueño comercial al que le van a ceder más del 12% del presupuesto destinado a la cultura para este proyecto. Llama la atención que un artista orgánico del foxismo como Orozco haya logrado congraciarse con el actual régimen.

Se trata de un proyecto que se viene actualizando desde el gobierno de AMLO en la Ciudad de México (2006), cuando el corredor de arte Isaac Masri convenciera al  Marcelo Ebrard, jefe de la policía en ese momento, para concretar el “Corredor de las esculturas” en el Paseo Reforma dentro del Programa Cero Tolerancia para el combate a la delincuencia y la “recuperación del espacio público” que imitó del ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani    http://culturasmetropolitanas.org/apartheid-social-en-la-ciudad-de-la-esperanza-cero/

El 2 de abril de 2019 durante una mañanera del presidente, se presentó el proyecto Complejo Cultural Chapultepec (CCCH) y posteriormente se nombró a Issac Masri como Presidente Honorario del Centro Cultural Chapultepec antes residencia presidencial Los Pinos; a ese nombramiento se agrega el de Homero Fernández, quien funge como Director Administrativo del Centro y además es el director de la Fundación y Salón ACME, así como de Parque Galería, ubicado en la calle de General Prim en la blanqueada colonia Juárez.

Como sabemos en las cuestiones públicas no hay coincidencias, lo que se dan son negociaciones entre grupos. Y aquí es evidente que la Secretaría de Cultura Federal y el gobierno de la Ciudad de México cedieron el proyecto a un grupo hegemónico del mercado del arte contemporáneo de interés mercantil.

Esta trama continua con la formación de un espectral Taller Chapultepec, que en voz de uno de sus integrantes, Gustavo Carbajal del bufete SOLCARGO, sabemos que en este taller participan el arquitecto Benjamín Romano de LIBR&A, quien se encargó del diseño de la “Calzada Flotante” que conectará la primera sección con la segunda del bosque; la arquitecta Rosana Montiel y el arquitecto Mauricio Rocha Iturbe.

Los creadores del Pabellón de Arte Contemporáneo pretenden convertirlo en el nodo atractor de las galerías mercantiles de arte que proliferan en Paseo de la Reforma, Polanco y las colonias Juárez, Roma norte, San Miguel Chapultepec e Hipódromo-Condesa. Entre ellas se encuentra la Galería Kurimanzutto que representa a Gabriel Orozco; están los museos Jumex y Sumaya ubicados al norte del nodo atractor; y hacía el oriente conecta muy lógicamente con el Paseo de las Esculturas de Masri, el Salón Acme de Homero Fernández, hasta topar con el Museo de arte contemporáneo de Kaluz, propiedad de Antonio del Valle Perochema, quien ha sido reconocido por la jefa de gobierno como el inmobiliario de mayor “responsabilidad social”.

En ese marco de intervenciones urbanas propios del artwhashing en el Bosque de Chapultepec cobra relevancia en el momento en que un grupo de interés del mercado del arte utilizará recursos y espacio público a fin de hinchar sus carteras en donde están incluidos un buen número de artistas conocidos y otros que buscan la plataforma para llegar a las cumbres del mercado.

Aquí no estamos cuestionando la calidad de la obra artística de Gabriel Orozco, sino el cómo un grupo de interés hará una captura privada de los recursos del estado y privatización del espacio público, amén de realizar un ecocidio y de las contradictorio que dicha iniciativa resulte al violar el compromiso por el cuidado del medio ambiente firmado por nuestro país en la Agenda 20/30 para el desarrollo sostenible (ONU-2015).

La llamada “reconversión” del Jardín Botánico por el PCM será un nodo de concreto sobre el jardín botánico de Chapultepec que conectará las cabezas del Cartel Arte Contemporáneo. ¡No lo permitamos! ¡Ni una puñalada más al corazón verde de la ciudad!

[1] Doctor en Ciencias Sociales, Maestro en Estudios Urbanos y Sociólogo creactivista.