Batallas por la Metrópoli

1560
0
Compartir

Del Corredor Chapultepec al CETRAM

Pablo Gaytán Santiago

El pasado 5 de diciembre del 2015, cientos de manifestantes se dieron cita en avenida Chapultepec para alzar la voz en contra de la construcción del Corredor Comercial y Cultural Chapultepec (CCCCH). Ahí en la misma escena, una vecina de la colonia Roma con altavoz en mano, arengaba a los asistentes para encabezar la marcha del #AsíNo convocada por varios grupos vecinales que se involucraron en el ejercicio ciudadano de decidir sobre ese espacio público, en las votaciones que se realizarían el domingo 6 de diciembre. Nadie la siguió y tampoco le prestaron atención. Esa mujer que pocos conocían, en días pasados se convirtió en candidata a constituyente por MORENA. En el otro extremo de la festiva avenida resaltó la figura menuda del arquitecto Félix Sánchez, quien ahora aparece en la lista para candidato a constituyente del partido Nueva Alianza, quien desaforadamente gritaba consignas contra el corredor.

En esa manifestación, estuvieron también presentes la voz aguerrida de “Los pedregales no se venden/ se aman /y se defienden” de los integrantes de la Asamblea de los Pedregales de Coyoacán y los Colonos Unidos de Santa Fe, éstos últimos se oponen a la construcción del tren suburbano Observatorio-Toluca. Alrededor de dos mil vecinos marcharon ese día, provenientes del norte, sur, oriente y poniente de la ciudad para marchar hacía el Ángel de la Independencia. Unieron sus voces contra la hidra inmobiliaria y para manifestarse contra la destrucción de la ciudad. Al día siguiente, el 6 de diciembre, finalmente los ciudadanos y vecinos auto-organizados de la delegación votaron ampliamente por el #AsíNo, para derrotar el proyecto de Simon Levy, director de PROCDMX.

A partir de ese día, el gobierno de Miguel A. Mancera dio un giro mediático de 180 grados y anunció la suspensión, más no la cancelación del Corredor Chapultepec. No obstante el triunfo, en días posteriores algunos participantes del #AsíNo llamaron la atención sobre la necesidad de no bajar la guardia, pues como sucede en estos casos, el gobierno inmobiliario trazaría estrategias para encapsular el movimiento mediante las zonas grises de la negociación. Y así fue: los encargados de las delegaciones políticas de Álvaro Obregón, Coyoacán y Cuahutémoc, así como el gobierno central están convocando a grupos autónomos de vecinos y ciudadanos a realizar mesas de diálogo y negociación en donde hay conflictos “locales”. Entre estos, cabe mencionar los conflictos derivados de la construcción del tren suburbano Observatorio–Toluca, las obras de mitigación en la zona de la glorieta Insurgentes (caso parque Chapultepec–Niza) y la apropiación privada del agua en Avenida Aztecas por parte la inmobiliaria Quiero Casa. Anotemos de paso que en la delegación Tlalpan, la encargada Claudia Sheinbaum, al igual que Ricardo Monreal de la delegación Cuahutémoc han optado por la clásica denuncia de que, “las fuerzas políticas de oposición están conspirando contra su persona”. En estas delegaciones prosiguen los proyectos inmobiliarios y la inequitativa distribución de agua en las colonias populares.

La estrategia de las zonas grises o mesas de diálogo delegacionales tienen por objetivo último alargar y encapsular políticamente a los movimientos vecinales y ciudadanos, mientras que, sobre el territorio urbano, los buldózer inmobiliarios avanzan y sus escuderos redactan una constitución adecuada a sus intereses. Su estrategia también suma la incorporación de algunos de sus “topos” a las listas de sus candidaturas al constituyente, así como la seducción clientelista para otros.

Una estrategia mas del Estado Inmobiliario para promover sus proyectos ha sido el cabildeo ciudadano. Este método lo ha utilizado el arquitecto Javier Sánchez, ganador del proyecto arquitectónico del CETRAM-Chapultepec, quién después de haber realizado proyectos depredadores en la colonia Condesa, ahora amenaza con llevarse con él su escaso prestigio, al mostrar, recientemente, las “bondades” de su proyecto a un grupo de vecinos y ciudadanos de la zona que será afectada. Entre estos se encontraba Roberto Remes, quien funge como Autoridad del Espacio Público en sustitución de Dhayana Quintanar, quien dejo el cargo tras la estela de corrupción derivada del proyecto del corredor Chapultepec. También estuvo presente Mayte de la Riva, presidenta de la Voz de Polanco (http://www.excelsior.com.mx/2012/12/11/comunidad/874210), propietaria de la inmobiliaria Central Cúbica (http://www.centralcubica.com/), así como dos mujeres representantes de la compañía española Inveravente, principal inversionista del actual proyecto del CETRAM–Chapultepec. Asimismo estuvo el padre de Javier Sánchez, el arquitecto Félix Sánchez, el cuasi–constituyente de Nueva Alianza, partido de la maestra Gordillo, Gabriel Quadri y Julia Carabias amiga del ex–presidente Ernesto Zedillo.

Las argumentaciones de los arquitectos e inversionistas afirmaban que el CETRAM es la mejor opción para resolver los grandes problemas de movilidad de la metrópoli. Lo cierto es que en aquélla reunión se evidenció la batalla entre los intereses que habían promovido la construcción del CCCCH (grupo INVEX–PROCDMX) y los intereses que promueven la construcción del CETRAM Chapultepec (Inveravente de capital especulativo español y Desarrollo Urbanístico Chapultepec SAPI de CV), la cual no resistió la auditoria realizada por el gobierno central de la ciudad.

Es evidente que las inmobiliarias tienen su brazo político con todo y topos[1] y escuderos infiltrados en los movimientos ciudadanos; por otro lado, el proyecto CETRAM, integra la construcción de una torre de 41 pisos, con oficinas en renta, y otro edificio de menor altura que funcionará como hotel y centro de convenciones concesionado a cuarenta años, una plaza comercial y peatonal higienizada y destinada al turismo internacional. Así como un gran centro multimodal subterráneo para el transporte público supuestamente gestionado con alta tecnología, que provocará grandes consecuencias en el espacio público; ya que privatiza la entrada al bosque de Chapultepec, lo cual restringirá el acceso a las clases populares, además del significado histórico y social del Castillo de Chapultepec y los espacios y prados en donde los visitantes y usuarios son en su mayoría familias de las clases populares de la metrópoli. El CETRAM contribuirá a los procesos de hundimiento del suelo de esa parte de la ciudad que producirá la escasez de agua destinada a los residentes de las colonias Juárez, Roma, San miguel Chapultepec, Cuauhtémoc y Condesa, y de otras zonas de la ciudad. Es un proyecto pensado para la invisibilización de las clases populares, ya que su presencia en el espacio público queda excluida; los autores del proyecto solo piensan en la calidad de vida aparente, y a corto plazo, que sea de uso del turista internacional, del hombre de negocios, pero no piensa en los “usuarios” de las clases populares, quienes contribuyen con su trabajo y sus impuestos al mantenimiento del Bosque de Chapultepec y el transporte público. Con estos actos inmobiliarios, se impone un Apartheid Social y Cultural que impedirá el acceso a la cultura a los habitantes de la clases populares de la metrópoli.

Mientras tanto, los partidos políticos (PRD, PAN, PRI, MORENA, Alianza Ciudadana, PT, éste último, por cierto, propuso como constitucionalista a Adolfo Orive, amigo de Raúl Salinas de Gortari), entretienen a sus bases y masas clientelares con spots electorales llenos de falsas promesas y en la redacción de una constitución patito.

Es evidente que la maquina de los cárteles inmobiliarios están reiniciando las obras de destrucción de la metrópoli. No solo es el caso de CETRAM Chapultepec, en donde Ricardo Monreal, delegado de MORENA por la Cuauhtémoc, tiene gran responsabilidad, también está su asesor en turismo Daniel Azar, hoy candidato a constituyente. También figuran en situación de conflicto: el tren suburbano Observatorio-Toluca, conducido por el gobierno central de la ciudad y los gobiernos del estado de México y el federal. Está el caso de la Torre Mitikah, que reinicio sus obras violando la suspensión de la misma, cuya responsable es la inmobiliaria IDEURBAN propiedad de Moises Araf, hoy candidato de MORENA a ocupar una curul de constituyente. Está el caso de la inmobiliaria QUIERO CASA que se ha apropiado de manera privada del agua en la zona de los pedregales de Coyoacán. Faltaría hacer el recuento de las obras del grupo DANHOS de Elvira Daniel Kabazz, también candidata al constituyente por MORENA, quien ha sido beneficiada por los gobiernos de la ciudad de México en los últimos quince años.

Como se observa, el ciudadano común, es el único que pierde en estos grandes negocios inmobiliarios, quien además mantiene la conservación de los espacios públicos con sus impuestos. Los distintos partidos políticos son en sí un negocio, con poder y acceso al prepuesto, y por lo tanto, a los negocios inmobiliarios. Es una paradoja que mientras estos partidos políticos hacen campaña para la nueva constitución y la asamblea constituyente, las inmobiliarias endurezcan la ocupación del espacio público, privatizando con ello la metrópoli.

Por esas razones los ciudadanos y vecinos autónomos elaboramos alternativas ante las deficiencias en los procesos formales de producción de ciudad. La movilización sigue y los plantones también. La batallas mediáticas para detener la voracidad de la hidra inmobiliaria, la complicidad del Estado inmobiliario y el trabajo de zapa de sus escuderos (activistas y políticos de los partidos políticos de la metrópoli) está en marcha. En cada espacio en donde vecinos, colonos y ciudadanos luchan para contener la voracidad de la hidra inmobiliaria se defiende la vida, el territorio y la identidad. Es hora de contener estas iniciativas necrófilas y prefigurar una ciudad abierta donde todos quepamos.

“En defensa del agua, el territorio, el medio ambiente y la identidad”

[1] Un topo es un agente de las instituciones estatales, partidistas o empresariales que se infiltra en los movimientos sociales para obtener información, dirigirlos, representarlos, contenerlos y usarlos de acuerdo a los intereses de sus patronos. Son diestros en presentarse como activistas, suelen relatar una biografía política inexistente, conocen muy bien el lenguaje de los integrantes de los movimientos. Después de haber participado en algún movimiento aparecen como representantes de los movimientos en las instituciones parlamentarias o como funcionarios al servicio de las instituciones estatales o privadas, con estas últimas se relacionan mediante consultorías o lobies, les venden información sobre los integrantes de los movimientos sociales.

No hay comentarios

Dejar una respuesta